Hola, hace 15 años tuve una lesión en los nervios plantares medial y lateral del pie derecho, luego
1
respuestas
Hola, hace 15 años tuve una lesión en los nervios plantares medial y lateral del pie derecho, luego de una electroterapia mal aplicada.
En ese momento me realizaron un electromiograma que mostró afectación mielínica leve, pero sin daño axonal (velocidades de conducción conservadas). Los síntomas fueron dolor eléctrico, hormigueos y algunas fasciculaciones en la planta del pie. En ese momento también presentaba dolor localizado en la planta, a nivel de la unión del calcáneo con el arco, cerca del borde externo, que aparecía al hacer flexión plantar. Sin embargo, nunca llegué a perder fuerza, movilidad ni sensibilidad.
Con tratamiento (ácido tióctico, vitaminas, fisioterapia y acupuntura) mejoré en un 85–90%. Aunque no practico deporte de manera frecuente, las veces que lo hice (caminatas largas, buceo, fútbol) pude realizarlos sin problemas ni limitaciones.
Sin embargo, hasta el día de hoy persisten algunos síntomas residuales: hormigueo y sensaciones desagradables en la planta del pie, que aparecen al hacer ciertos movimientos o estiramientos o a veces al acostarme boca arriba con el pie relajado hacia afuera (tobillo en rotación externa).
Mi consulta es: ¿tiene sentido hacer un nuevo estudio o tratamiento para estos síntomas residuales, o se trata de una secuela crónica estable que no tiene abordaje específico?
En ese momento me realizaron un electromiograma que mostró afectación mielínica leve, pero sin daño axonal (velocidades de conducción conservadas). Los síntomas fueron dolor eléctrico, hormigueos y algunas fasciculaciones en la planta del pie. En ese momento también presentaba dolor localizado en la planta, a nivel de la unión del calcáneo con el arco, cerca del borde externo, que aparecía al hacer flexión plantar. Sin embargo, nunca llegué a perder fuerza, movilidad ni sensibilidad.
Con tratamiento (ácido tióctico, vitaminas, fisioterapia y acupuntura) mejoré en un 85–90%. Aunque no practico deporte de manera frecuente, las veces que lo hice (caminatas largas, buceo, fútbol) pude realizarlos sin problemas ni limitaciones.
Sin embargo, hasta el día de hoy persisten algunos síntomas residuales: hormigueo y sensaciones desagradables en la planta del pie, que aparecen al hacer ciertos movimientos o estiramientos o a veces al acostarme boca arriba con el pie relajado hacia afuera (tobillo en rotación externa).
Mi consulta es: ¿tiene sentido hacer un nuevo estudio o tratamiento para estos síntomas residuales, o se trata de una secuela crónica estable que no tiene abordaje específico?
Hola! Por lo que describís, el cuadro es compatible con una neuropatía periférica leve de larga evolución, con buena recuperación funcional y síntomas residuales sensitivos, sin compromiso motor ni progresión en el tiempo.
En este contexto, y considerando que el estudio inicial mostró afectación mielínica leve sin daño axonal, hubo una mejoría clínica significativa, no hay pérdida de fuerza, sensibilidad ni limitación funcional, y los síntomas actuales son intermitentes, posicionales y estables desde hace años, es muy probable que se trate de una secuela crónica estable, secundaria a la injuria original, más que de un proceso activo en curso.
En general, no suele ser necesario repetir un electromiograma en ausencia de empeoramiento clínico, nuevos déficits neurológicos o cambios en el patrón de síntomas, ya que es poco probable que aporte información que modifique la conducta.
Tampoco existe un tratamiento específico “curativo” para este tipo de síntomas residuales. El abordaje suele ser conservador, orientado al manejo sintomático si el malestar lo justifica (medidas posturales, estiramientos suaves, evitar posiciones gatillo, y eventualmente tratamiento neuromodulador si el dolor fuera relevante).
Solo tendría sentido una nueva evaluación si aparecieran síntomas progresivos, dolor persistente e invalidante, cambios sensitivos objetivos o compromiso motor, para descartar otras causas asociadas (compresivas, radiculares o musculoesqueléticas).
En este contexto, y considerando que el estudio inicial mostró afectación mielínica leve sin daño axonal, hubo una mejoría clínica significativa, no hay pérdida de fuerza, sensibilidad ni limitación funcional, y los síntomas actuales son intermitentes, posicionales y estables desde hace años, es muy probable que se trate de una secuela crónica estable, secundaria a la injuria original, más que de un proceso activo en curso.
En general, no suele ser necesario repetir un electromiograma en ausencia de empeoramiento clínico, nuevos déficits neurológicos o cambios en el patrón de síntomas, ya que es poco probable que aporte información que modifique la conducta.
Tampoco existe un tratamiento específico “curativo” para este tipo de síntomas residuales. El abordaje suele ser conservador, orientado al manejo sintomático si el malestar lo justifica (medidas posturales, estiramientos suaves, evitar posiciones gatillo, y eventualmente tratamiento neuromodulador si el dolor fuera relevante).
Solo tendría sentido una nueva evaluación si aparecieran síntomas progresivos, dolor persistente e invalidante, cambios sensitivos objetivos o compromiso motor, para descartar otras causas asociadas (compresivas, radiculares o musculoesqueléticas).
Aclará todas tus dudas con una consulta en línea
¿Necesitás el consejo de un especialista? Reservá una consulta en línea: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.